
Aunque no sea magia, el 3D no es real. Es una simple ilusión mental que recrea una imagen con profundidad y alto relieve. A través de la estereoscopía, una técnica que difunde imágenes diferentes en los ojos, el cerebro conjuga una composición gráfica tridimensional.
Actualmente, esta tecnología no solo está implementada en contenidos cinematográficos o televisivos, sino que también es parte de la telefonía móvil, las computadoras y las impresiones digitales. Y aunque en Ecuador es una tendencia que crece paulatinamente a través del consumo en las salas de cine, la tecnología 3D está subutilizada por la falta de contenidos en tercera dimensión. Así lo comenta Gary Flores, ingeniero en telecomunicaciones, quien explica que la falta de tecnología en el país y el valor adquisitivo de equipos impiden que se inicie aquí una producción.
Entonces, ¿cuál es el afán de comprar televisores en 3D? Para Álvaro Durán, director de Amerisis Estudios, la industria cinematográfica es la que demanda este consumo. Durán dice que la era digital impulsó el 3D como una necesidad de marketing.
En el país, la empresa DirecTV ofrece contenidos en tercera dimensión desde marzo del 2012. Nicolás Landázuri, director comercial de la compañía en Ecuador, aclara que para que el usuario pueda disfrutar de esta tecnología necesita un televisor 3D, gafas de esta tecnología y un dispositivo que transmita de acuerdo a esta, que puede ser un decodificador de TV de pago o un lector de discos 3D (ver infografía).
Sin embargo, el problema de contenidos persiste. Landázuri está consciente de que aún no hay programación 24/7. Jawer Garrido, por ejemplo, compró un televisor 3D hace cuatro meses, y ahora se arrepiente. Para disfrutar de contenidos 3D, Garrido debe contar con conexión de Internet alta (cinco o siete megas). De lo contrario no puede descargar contenidos en Netflix o YouTube.
Frente a esto, Landázuri sugiere que antes de adquirir esta tecnología el usuario debe informarse para que no se sienta frustrado. Pese a la desilusión, Francisco Rivas, gerente de marketing Samsung Ecuador, comenta que las ventas de televisores 3D en el país durante el 2013 han crecido un 140% en comparación con el 2012. Según Rivas, el usuario también puede ver contenidos pregrabados.
Los 'smartphones' 3D también están en el mercado ecuatoriano, y las computadoras en tercera dimensión ya han sido fabricadas en Estados Unidos. Aunque en estos dispositivos el contenidos también es un problema, Gary Flores comenta que la técnica 3D en dispositivos móviles es diferente. En los 'gadgets' se superpone imágenes a 240hz de velocidad, lo cual permite ver una imagen tridimensional. Por eso, no es necesario que el usuario tenga gafas, porque siempre mira al dispositivo desde un mismo ángulo.
Sin embargo, el ingeniero en telecomunicaciones dice que el 3D en móviles no resulta útil. A pesar de que el teléfono LG Optimus 3D cuenta con resolución de 480×800 pixeles, su pantalla de 4,3 pulgadas limita una visualización. Según Diego Apolo, consultor de tecnología y catedrático de la UTE, el peso de contenidos tridimensionales supera las descargas tradicionales, impidiendo una carga rápida.
Las impresiones 3D sí podrían ser una innovación en el mercado tecnológico. De hecho, hace una semana se dio a conocer que gracias a esta solución digital un pato pudo recuperar una extremidad. ¿Cómo funciona? En vez de imprimir en papel puede reproducir piezas reales en plástico o metales, y hasta circuitos electrónicos, diseñados en un ordenador.
Leonidas Montalvo, gerente de producto de Xerox Ecuador, explica que en el laboratorio de la compañía, ubicado en Palo Alto (Estados Unidos) desde hace tres años se investiga los beneficios de esta tecnología. Montalvo cree que esta solución primero llegará a empresas que fabriquen plástico.
Aunque todavía no se puede conocer qué tan subutilizada puede resultar esta tecnología, la masificación del 3D depende del costo y del interés del consumidor.